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Domingo 19 agosto 2018
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Fue una alumna la agresora

 

La suspenden por 5 días y fue enviada a terapia luego de agredir con un vidrio a un compañero

 

MARCO ESCALERA/REPORTERO

El alumno lesionado de la Secundaria 2, Emiliano Zapata, que sufrió una herida en el antebrazo izquierdo, no fue atacado por una pandilla estudiantil ni producto de bullying escolar, sino por una alumna que hace un mes llegó como cambio de plantel y sufre trastorno de inquietud y sin medir las consecuencias hirió a su compañero con un vidrio, por lo que fue suspendida por 5 días y enviada a terapia psicológica al CEDIF como lo marca el protocolo escolar.

La Directora de esta Secundaria, Leticia Ruiz Perches explicó que, se ha trabajado mucho para mejorar la imagen de esta escuela, donde actualmente han logrado erradicar problemas que anteriormente se tenían hasta en un 98 por ciento, sin embargo algunas situaciones como estas deben seguir un protocolo que exigen las propias autoridades  educativas.

En cuanto a esta alumna de primer grado turno vespertino, destacó que hace un mes la recibieron como cambio de escuela llegando hasta con cartas de recomendación de la Secundaria 76 de la Obrera Sur, y al cabo de días se percataron de su inquietud y su gusto por jugar bruscamente con sus compañeros.

Y fue la tarde este lunes a la hora de entrada, donde comenzó a jugar con uno de sus compañeros y si medir las consecuencias tomó uno de los vidrios de una ventana quebrada, para lanzarle un tajo que le provocó una cortada que requirió tres o cuatro puntos de sutura.

De inmediato se localizó al padre de esta alumna agresora, quien definitivamente no quiso atender el llamado argumentando que ya estaba cansado de su conducta, por lo que la madre fue quien acudió al plantel educativo, mientras que al alumno lesionado se le trasladó a un hospital para ser atendido clínicamente.

Como directivos de la secundaria, levantaron el acta y suspendieron por 5 días a esta alumna para enviarla a terapia psicológica, donde esperan que esta acción pueda cambiar la actitud de esta alumna y para ayudar a mejorar el comportamiento de todos los alumnos hacen pláticas permanentes con los padres de familia.

Para Ruiz Perches, esta acción no se trata de violencia estudiantil, sino de una acción de una adolecente desorientada que refleja trastornos de inquietud sin medir las
consecuencias.

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