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Domingo 23 septiembre 2018
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La fábula ‘La forma del agua’ enamora en unos Oscar de claro acento mexicano

La historia de amor fantástica de Guillermo del Toro logra cuatro de los trece galardones a los que optaba

 

 

Tras la histórica confusión del año pasado protagonizado por Warren Beatty y Faye Dunaway a la hora de desvelar el ganador a la mejor película, los protagonistas de Bonnie and Clyde han vuelto a subir al escenario para decir alto y claro el nombre del filme que se ha llevado el premio más importante de la edición numero 90 de los Oscar: La forma del agua.
La fábula fantástica de Guillermo del Toro, que optaba a trece estatuillas, se ha llevado cuatro: película, director, diseño de producción y banda sonora.

El de Guadalajara ha creado una obra maestra con un cuento de hadas que rinde homenaje al cine y a la diversidad narrando la historia de amor entre una limpiadora muda y un hombre anfibio capturado y analizado en un centro de investigación aeroespacial de Baltimore (Estados Unidos) en plena Guerra Fría.

Ante todo, cabe decir que se trata de un filme que emana poesía en cada una de sus imágenes. Dos horas de puro goce visual donde se pone el foco de atención en seres invisibles que piden un poco de atención. Una espléndida Sally Hawkins da vida a Elisa, la protagonista de apariencia indefensa pero dotada de un fuerte carácter y corazón. Entre esa princesa sin voz huérfana y el hombre anfibio se crea una conexión inmediata desde el principio. Ella no le teme porque se da cuenta que la observa tal y como es. Y él despierta en esa cenicienta menuda y soñadora una serie de emociones que jamás había experimentado.

Del Toro construye esta peculiar versión de La Bella y la Bestia desde la urgencia por asumir su película más adulta, donde la sexualidad, la política, el amor, el racismo y la exaltación de lo diferente saltan a la palestra en un entorno mágico con una paleta de colores donde predomina el verde como símbolo de esperanza y mensajes como “La vida es lo que queda del naufragio de nuestros planes”.

Hawkins aborda uno de sus personajes más complejos. En La forma del agua se desnuda física y emocionalmente en un papel que fue escrito por el director expresamente para ella. Su Elisa se levanta por la mañana y se toma su tiempo para masturbarse en la bañera o prepararse unos huevos duros que comparte con su príncipe acuático.

En esta historia también hay lugar para otros inadaptados, como el amigo gay de la protagonista, la compañera de trabajo afroamericana (Octavia Spencer) o el espía soviético (Michael Stuhlbarg) que anhela conocer a fondo a esa extraña criatura que fue sacada de su hábitat en Sudamérica. Michael Shannon se pone del lado oscuro como jefe de seguridad del laboratorio; un racista y un clasista al que solo le importa pisar a los demás desde su cómoda visión defensora de una América superficial.

El filme, presentado por el propio Del Toro en la pasada edición del festival de Sitges, se alzó vencedor con el León de Oro en Venecia.

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