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miércoles 20 noviembre 2019
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Le fractura nariz ebrio municipal

Usó la corporación para fines personales, mientras robos y asaltos aquejan a la Ciudad.

REDACCIÓN/EL TIEMPO

Un abuso de autoridad y uso indebido de patrullas, personal y recursos, por parte de un ebrio elemento de la Policía Municipal, trascendió el día de ayer, a los medios de comunicación.

Se trata del oficial José Ángel Flores Zamora, mejor conocido, como ‘El Manitas’, quien la madrugada del martes, mientras andaba franco, se hallaba en un convivio en la colonia Primero de Mayo.

Al calor de las copas se enfrascó en una discusión con uno de los invitados, mismo que no se intimidó al saber que éste es policía, y por el contrario lo retó a golpes, situación que evitó el uniformado.

Sin embargo, éste pidió ayuda a policías que andaban en turno y minutos más tarde arribó una patrulla al lugar, realizando la detención del sujeto.

Cuando ya estaba esposado, cobardemente, “El Manitas” le dio una patada en el rostro, fracturándole la nariz, para luego ser llevado a las celdas municipales, donde pasó el resto de la madrugada.

Aunque el afectado intentó quejarse nadie le hizo caso, optando éste por olvidarse del abuso que sufrió, dedicándose a atender su fractura.

Sin embargo, el día de ayer, el oficial fue asignado al sector donde vive la víctima y lo estuvo hostigando todo el día, pasando una y otra vez frente a su casa a bordo de la patrulla 141, y deteniéndose por largos minutos en el exterior.

Ante tal acoso y temiendo por la seguridad de él y su familia, la víctima lo reportó a los números de emergencia y   fue así que ya por la tarde, éste oficial fue cambiado de sector a la colonia Obrera.

A pesar de que dicho elemento utilizó para sus intereses una patrulla andando franco y alcoholizado, además realizó una agresión donde hubo sangre de por medio, no fue sancionado, sino que contó hasta con la ayuda de superiores para ocultar los hechos, ya que no hay registro de la detención en Barandilla.

Incluso el día de ayer usó la patrulla a su cargo y su tiempo, para buscar a su víctima hasta su casa.

El asunto se torna grave, ya que la Ciudad se encuentra inmersa en una ola de asaltos y robos, mientras policías y patrullas andan en asuntos personales con la complacencia del director Fernando Olivas Jurado.

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