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miércoles 11 diciembre 2019
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Luchan derrotados por regresar a sus hogares

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Tras vivir una pesadilla, más que el ‘sueño americano’, indocumentados derrotados y con miedo, desean regresar pronto a sus lugares de origen

 

 

LIDIET MEXICANO/ REPORTERA

CASTAÑOS, COAH.- Derrotados, con miedo y sin haber logrado el tan conocido “sueño americano” es como cabizbajos luchan por regresar a sus lugares de origen decenas de indocumentados nacidos en Sudamérica.

Tras vivir una pesadilla en la frontera de México, con Estados Unidos, donde fueron secuestrados por manos criminales, algunos de los inmigrantes que anhelaban trabajar en el vecino país, se han refugiado en la localidad, donde duermen bajo la luna y las estrellas.

Algunos de ellos buscan el desempeñarse en obras de construcción, para poder ganar dinero, y así pagar los boletos de viaje para regresar con sus familias después del episodio de terror del que fueron protagonistas en su intento por cruzar la línea divisoria de ambos países.

Jan Carlos Chacón Calderón, es uno de los indocumentados que ha pasado sus últimas siete noches durmiendo  a la orilla de las vías del ferrocarril que atraviesa la ciudad.

Con tan solo 19 años de edad, y con temor que irradiaba su mirada,  dijo haber vivido lo suficiente para tener la única intención de regresar a su ciudad natal San Pedro Sula Puerto Cortés, en Honduras.

Desde hace poco más de siete meses que salió de su casa donde vivía junto a sus padres y hermanos, le nació el interés por llegar a los Estados Unidos, y trabajar para darle una mejor vida a su familia; sin embargo, al intentar llegar a su destino, fue testigo de terribles actos que acechan a los indocumentados.

Narró lo difícil que fue llegar a México, país que definió como el más peligroso para “atravesar” y cruzar a los Estados Unidos.

Sin efectivo, ayuda, ni gente que brindara una hospitalidad o al menos un vaso de agua, es como llegó a la ciudad de Piedras Negras; ahí, al llegar al río Bravo, fue interceptado por miembros de bandas delictivas, quienes lo privaron de su libertad hasta que pagara su cuota para poder acceder al vecino país.

El cobro se trataba solamente de 700 dólares pagados antes de atravesar la línea divisoria, esto era únicamente el pago que deberían de aportar los centroamericanos a la organización extorsionadora, pues a los mexicanos que luchan por cumplir el sueño americano les piden 500 dólares.

Al negarse a dar la cantidad – no por falta de interés, si no por falta de recurso-, el joven hondureño fue sometido y secuestrado.

En un descuido de los maleantes que encontraron ya su negocio al norte del estado, Jan Carlo, logró burlarlos y huyó, fue perseguido por los vándalos hasta que logró entrar a un centro comercial ubicado en las calles de Piedras Negras, donde se encontraban elementos de Fuerza Coahuila, que sin darse cuenta con su presencia ahuyentaron a sus opresores.

Así fue como el joven de tan solo 19 años de edad logró recuperar su libertar; tras la situación, tomó la decisión de no intentar nuevamente por llegar a los Estados Unidos, y decepcionado emprendió el camino de regreso a casa.

“Ahorita me quedo a la orilla de las vías del tren, aquí en los cruces pido ayuda, algunos me dan otros no”.

Ha tratado de encontrar trabajo, pero por ser indocumentado y no portar papeles más que su identificación, no le dan la  oportunidad de integrarse a alguna construcción.

“La policía de aquí no nos ha molestado, pero vivo con el temor de que me arresten, yo no hare males, solo quiero regresar a mi casa con mi familia”.

Así como Jan Carlo, hay alrededor de 6 centroamericanos que se refugiaron en la localidad, mismos que piden monedas a los ciudadanos castañenses en los semáforos o en los cruces del ferrocarril.

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