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Miércoles 23 agosto 2017
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A pesar de su discapacidad lucha Don Luis por sus 2 hijos

Dios me quito la vista, pero no las ganas de luchar en la vida

 

VERONICA PRECIADO / REPORTERA

Su discapacidad visual, lo ha llevado a enfrentar situaciones de adversidad, pero eso no lo ha limitado, para seguir luchando en medio de una sociedad a veces muy cruel, sin embargo, tiene una gran razón para mantenerse de pie y no rendirse, sus dos hijos, es la historia de Luis Antonio Robles Nolasco, un hombre de noble corazón, que a pesar de su enfermedad, tiene una gran fortaleza.

Hace cinco años, Luis, vecino del Fraccionamiento, Carlos Salinas de Gortari, sufrió un desprendimiento de retina, que primero le afecto el ojo izquierdo, de ahí le practicaron varias operaciones quirúrgicas, pero debido a esas malas cirugías, fue perdiendo la vista poco a poco, por consecuencia, perdió su trabajo, como mecánico de unidades pesadas, pero jamás se ha perdido la fe en la vida.

“Me tocó enfrentar una batalla muy difícil, pero no me rindo”, expreso Luis, de 34 años de edad, padre de dos hijos de 11 y 13 años de edad, de quien le ha tocado ser padre y madre a la vez, pues la mujer con quien los procreó, los abandonó.

“Mi problema empezó, porque yo traía una catarata en el ojo izquierdo, pero era algo leve, solo vista borrosa, yo nunca fui a atenderme de eso, luego mi madre fallece y me dice mi hermano, ella dejo este recurso para que te corrijas eso y puedas tener buen desempeño laboral”.

Recurrió con el médico, José Oyervides Valdez, de ahí le hicieron la cirugía de la catarata, sin embargo, solo le dieron un mes de reposo y regresó a trabajar, a raíz de ello, su situación se complicó.

“Necesitaba más reposo, solo me dieron un mes y ya me fui a trabajar, cuando apenas empecé a trabajar, agarre una llanta de tráiler, la levanto, y siento una molestia en el ojo, veía lampareado y me empezó a bajar la visión del ojo, del otro ojo también, pero más poco, en la semana seguí trabajando, luego al ir a consultar de nuevo con el médico, le dijo que presentaba un sangrado interno”.

Posteriormente, en la clínica 25 de Monterrey, le realizan un estudio, donde le techaron el desprendimiento de la retina, daño severo en el nervio óptico, sin embargo, la cirugía no tuvo éxito, ya que fue mal practicada.

Luis, ya llevaba cinco meses sin trabajar después de las cirugías, empezó arreglar lo de su pensión, y aunque ganaba 225 pesos diarios, el patrón le aplico un mínimo salario de 80 pesos, con lo que solo logro obtener una pensión raquítica de mil 500 pesos mensuales.

“De esos mil 500, le doy 500 a la niña que tuve con otra muchacha, me quedan mil pesos, con eso me hago garras para comprar alimento, pago de agua, luz, ver la manera de hacerlo rendir, voy a la pulga, compro el kit de artículos de limpieza, yo no voy y compro cosas de marca, nos ajustamos a lo que el presupuesto nos alcanza: a veces nos quedamos sin comer, vamos a la pulga no se vende nada, llegan de la escuela, no hay nada, gracias a Dios me quito la vista, pero no las ganas de luchar en la vida”, dijo con voz entrecortada.

Desde el 2012, quedó pensionado, de ahí empezó a trabajar en las pulgas para sacar dinero, pero no siempre le va bien, hay ocasiones en que no vende nada de mercancía y llega a su casa con las manos vacías.
“Los niños siempre andan conmigo, con lo que vendo en las pulgas y pensión solvento los gastos, desde mi última operación, dure 4 meses sin trabajar los niños me ayudaban a sacar herramientas, lubricantes, hacia lo que podía aquí en mi casa, a veces vendían 30 a 40 pesos los agarrábamos para comprar la despensa”.

SUFREN LA DISCRIMINACION

Al compartir sobre su vida diaria, Luis, señaló que en estos cinco años, le ha tocado enfrentar a una sociedad que a veces es cruel, gente que lo discriminan a él y a sus hijos.

“Es extremadamente difícil, desde el momento en que nos levantamos, para peinar a la niña se vaya bien peinadita, yo le digo, dile a tu tía que te enseñe, yo te dejo el chongo de lado, a la hora de hacer la comida, a veces no le atino, y hecho la comida fuera del sartén o se me quema”.

Hemos sido objeto de discriminación por parte de gente insensible, en la escuela se burlan de mis hijos, porque raras veces llevan zapatos nuevos, ropa nueva, Felipe, mijo, me ha dicho y Yosdi también, comentó con lágrimas.

“En una ocasión, una madre de familia en la escuela, me dijo, usted no ha cooperado con cuotas de las escuela, le digo, mire tiene razón, no me escondo, pero no trabajo por mi discapacidad, en la escuela, otros niños, les dicen a mis hijos, yo traigo celular y tu no, ellos en cierta forma han sabido entender la situación, pero en ocasiones lloran, una vez el niño llego llorando, se aventó en el sillón, ya no quiero ir a la escuela, ya no quiero ir, ya no me lleves, mis compañeros se burlan de mi”.

A pesar de todo, hemos logrado salir adelante, de las dificultades, las burlas y la discriminación de la gente, dijo el joven padre, a mí no da vergüenza mi trabajo en la pulga, es honrado, con eso estoy enseñando a mis hijos ante la adversidad de las cosas tiene uno que salir adelante.

“Yo tuve un problema con la madre de ellos, me he hecho cargo desde que el niño tenía un ano, la niña 3 años, antes me apoyaban mi madre y mi hermana, hago todo, no importa hijos, nosotros vamos a tocar muchas puertas para ver de dónde sale el recurso para la cirugía que necesito, porque yo quiero volver hacer mi vida normal, recuperar la vista y seguir trabajando por ellos”.

Tengo los motivos para seguir luchando, por eso la pena, la vergüenza, la hago a un lado, porque como padre, daría la vida por ellos.

 

SU MENSAJE PARA LA SOCIEDAD.

“Antes de darle un mensaje a la gente, les quiero platicar, que una vez me tope a una persona en una tienda de conveniencia, le platicaba a un amiga que su esposo había llegado enojado, porque le había servido cena a tiempo, se fue acostar y no se la comió, que cosas, el señor enojado dejo la cena, se va a la cama sin cenar por enojo, nosotros acá, mis hijos se van a dormir sin cenar, no por enojo, porque a veces no hay”.

Por eso yo le doy mi mensaje, de que aprendan a valorar lo poco o mucho que tengan, no sabemos la vida, es así de repente esta uno arriba o abajo, luchar no darse por vencido ante nada, tiene uno que seguir luchando hasta el final, yo voy a seguir, a veces uno tiene que morir en el intento, dijo.

“Dios pone muchas pruebas en la vida, para ver de qué manera esta hecho el ser humano, tenemos que brincar esas trancas, tenemos una barda grande, hay que brincarla mis hijos, hay que ver la manera de brincar al otro lado, siempre y cuando sin afectar a nadie, vamos a salir adelante trabajando, si hoy no vendimos nada, mañana de nuevo tenemos que ser tercos y constates en la vida, si la vida nos golpea, hay que dar la mejor cara

En mi caso, después de quedar discapacitado de la vista, toque puertas de abajo, no se abrieron, de arriba no se abrieron, me fui por la puerta trasera, tampoco, me tuve que meter por el traga luz, y hoy estoy en pie de lucha……

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