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lunes 14 octubre 2019
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Mujeres en la medicina

Doctoras del Instituto Mexicano del Seguro Social destacan por sus grandes aportaciones

REDACCIÓN/EL TIEMPO

Sacrifican su vida personal, la familia, las fiestas navideñas o de fin de año para atender a sus pacientes; son humanas, sensibles y gracias a su entrega, esfuerzo y dedicación son de gran valor para la Medicina.
Ellas le dan un plus a la profesión y gozan del reconocimiento de la comunidad. También son esposas, madres, hijas, hermanas, amigas y grandes seres humanos.

Es una carrera que demanda pasión, actualización y grandes valores. En esta rama profesional destacan tres doctoras que laboran y están al frente de Unidades Médicas Familiares del Instituto Mexicano del Seguro Social.

Josefina Jaramillo Guel, directora de la Unidad Médica Familiar (UMF) No. 8 de Castaños, tiene una historia que motiva, nace en Parras de la Fuente y aunque soñaba con ser maestra pero el destino la convirtió en una reconocida doctora.

A sus 51 años de edad, relata que su camino no fue fácil, creció en el seno de una familia integrada por ocho hermanos, sus padres (un obrero y un ama de casa) que la alentaron a estudiar una profesión.
Soñaba con dar clases en un aula, en el 1980 presenta el examen de admisión para entrar a la Escuela Normal Superior pero no fue aceptada, por eso decide estudiar medicina y considera que fue la mejor decisión de su vida.

A los 24 años de edad terminó la carrera en la Escuela de Medicina de Saltillo y así comienza su historia profesional.
“Mis inicios fueron bien difíciles, entré al IMSS como técnico 20 y me enviaron a los ejidos, anduve de uno a otro, primero en Estanque de Norias, luego a comunidades de Acuña , Piedras Negras y Torreón”, relata.

En 1992 trabajó en San Buena, después en Monclova, luego se abren las clínicas periféricas y ella pide que la reinstalen en la bolsa de trabajo de la clínica 86.

En el l 2006 le ofrecen un puesto de confianza y acepta, y en el 2010 asume la dirección de la UMF no 8 y hasta hoy se destaca en ese cargo.
A sus 55 años de edad, considera que su carrera le ha dado grandes satisfacciones y una de las mejores es ver traer a seres humanos al mundo.

“La primera vez que atendí un parto fue una experiencia increíble, entendí el significado y la facultad que Dios le dio a la mujer para traer una vida”.
Considera que la contraparte es cuando un paciente muere, los médicos sienten tristeza y no son insensibles como alguna gente piensa.

GRANDES SATISFACCIONES

“Es una profesión muy exigente, pero te da muchas satisfacciones, te enfrentas a todas las etapas del ser humano, desde que nace una persona hasta que muere”, expresa.
Platica que si pudiera devolver el tiempo volvería a estudiar por la medicina, considera que como mujer su trabajo tendrá continuidad porque su hijo seguirá sus pasos.

“QUIERO MUCHO A MI FAMILIA IMSS”

Como mujer es más complicado no estar con la familia en Noche Buena, Navidad o Fin de Año pero también recalca que es bonito estar con su familia IMSS.
Sobre las ventajas afirma que los médicos tienen la satisfacción de poder ayudar a la gente, hay retribución económica y considera que la figura del doctor tiene reconocimiento.

UNA DOCTORA EXITOSA

María de la Luz Pardo, directora de la UMF No. 85, viajó recientemente a la Ciudad de México para recibir la distinción por los excelentes resultados en la Encuesta Nacional de Satisfacción de Resultados (ENSAT) que se aplica en todas las unidades del país.
La clínica atiende a cerca de 25 mil derechohabientes y muchos de ellos respondieron a la encuesta respecto a la atención y servicio; el resultado resultó satisfactorio para la institución.

Está distinción puso en evidencia su gran capacidad de liderazgo, responsabilidad, compromiso y llena de orgullo a mujeres que como ella forman parte del campo laboral médico.
La Doctora Pardo –como la llaman sus pacientes- es originaria de la Ciudad de México y a los 20 años de edad decidió estudiar medicina motivada por la idea de ayudar a la gente.

“Yo quería ayudar a mi familia cuando necesitaban un servicio médico y quería darles una mejor calidad de vida”, expone.

Su especialidad es Medina Familiar, vive en Monclova desde hace 20 años y llegó a Monclova con muchas ilusiones. Considera que esta profesión se lleva en la sangre y hasta se hereda porque dos de sus hijos siguieron su camino y su esposo también es doctor.

En el día Internacional de la Mujer envió como mensaje: “Yo le tengo mucho amor a la carrera y el consejo que yo les doy a otras mujeres es que todo se puede lograr con entusiasmo y amor”.

LA DOCTORA NANCY; MEDICINA DEL TRABAJO

Medicina del trabajo de Monclova tiene reconocimiento a nivel nacional por la identificación de las enfermedades y por lograr prestaciones más justas para los trabajadores. En este equipo destaca la participación de la doctora, Nancy Maribel Ortega Moreno.

Ella es especialista en este renglón, labora desde hace ocho años para el IMSS y desde el 2015 está adscrita a la UMF No. 7. Su función es analizar la causa raíz y análisis de cada caso.
Los resultados de su trabajo han sido satisfactorios y tiene el reconocimiento del personal multidisciplinario por su capacidad y profesionalismo.

Como mujer tiene un interés especial en la familia, por esto defiende los intereses de los trabajadores en situación vulnerable y emite recomendaciones a las empresas para prevenir enfermedades y accidentes.
Comenta que le apasiona su carrera por ser muy humana y le deja enseñanzas.

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