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martes 17 septiembre 2019
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‘Todos los peces de la tierra’, una obra de ‘desdoblamiento’

Es recomendada para  adolescentes a partir de los 15 años en adelante.

CIUDAD DE MÉXICO

Marina es una niña sirena que cree que los deseos dejan de existir cuando se cumplen, que tiene un perrito de mar llamado “solo vino” y una mamá que “solo se fue”.

Tiene una voz más salvaje que bella y a sus 15 años asegura que cantar la ‘hace libre’.

Esta es la puesta en escena de “Todos los peces de la tierra” en su quinta temporada de re estreno en el Teatro Sergio Magaña. En el escenario llama la atención un gran columpio en el que vemos a dos Marinas, un perro, un viejo lobo de mar que es el papá y un monólogo a dos voces. El común denominador son los recuerdos de la infancia, el amor y el duelo por la pérdida de un ser querido.

La sirena Sara Pinet nos cuenta de esta historia entrañable;

En el texto y montaje está manejado un desdoblamiento. De manera que el personaje siempre es Marina, pero se da chance de jugar varios personajes, y a esta siempre la acompaña su vocecita. Es una voz que está dentro de ella y su papá dice que es su conciencia y la vemos representada por otra actriz. A veces las dos son Marina, es un juego que hace que el montaje tenga dinamismo y grandes posibilidades actorales”

Una Marina es alta y pelirroja, la otra más bajita y de cabello obscuro, porque al director le interesaba que se notara el contraste físico. Además, la vocecita es su lado juguetón imaginario que al final la saca del abismo.

Adriana Montes de Oca que es una Marina nos platica:

La obra empieza con Marina cuando su mamá los abandona y es la primera pérdida fuerte que tiene y cambio drástico en su vida.  De ahí se mudan a la playa y se empiezan a cumplir sus sueños, después se va de la casa cuando llega la madrastra e hija adoptiva y vemos a una Marina que ya tiene que vivir sola y hacerse cargo de su vida. Y cuando por fin se va a reencontrar con su papá le avisan que se pierde en el mar”

“Todos los Peces en la tierra” sucede arriba de un columpio que se mantiene estático o se mueve, el resto del escenario está vacío.

Adriana nos cuenta sobre los ensayos:

Fue un proceso muy divertido porque el director Alejandro Ricaño estaba dudoso de la escenografía y se decidió por el columpio. Los primeros ensayos eran: deténgase que voy a vomitar, me voy a caer, como voy a hacer esto. Al final Alejandro tuvo una visión perfecta de la historia poniendo este columpio suspendido a un metro de altura del que nunca nos bajamos y nos acompaña a todos lados; el mar, la casa, la azotea…todo pasa ahí”

Las sirenas ensayaron mucho para poder ajustar y soltar el columpio al mismo tiempo.   Sara nos cuenta sobre las secuencias que realizan:

Justamente para que se sienta en algunas partes que las dos son Marina y van juntas con el mismo objetivo, deseo e impulso, hay varias escenas en donde se hacen secuencias físicas que tienen que ser muy rigurosas. Partes como las del karate en las que el movimiento tiene que ser muy preciso para que se siente el impulso de ir avanzando juntas en la historia”

En “Todos los peces de la tierra” las dos sirenas se desdoblan y luego vuelven a juntarse al recordar los sueños e ilusiones de Marina.

La dirección escénica es muy interesante porque se logra que los dos personajes compartan un monólogo a dos voces, representen varios personajes a la vez y cambien a Marina y a la voz de una interprete a otra, todo sin bajarse del columpio. Los cambios de ubicación son matizados con la actuación y cambios de iluminación,

“Todos los peces de la tierra” es interpretado por Adriana Montes de Oca que comparte con Sara Pinet o con Gina Martí. Se presenta en el Teatro Sergio Magaña (Sor Juana Inés de la Cruz 114 en la Santa María la Rivera) los martes y miércoles a las 20 horas a un costo de $149. Pesos y aplican descuentos. La duración es de 60 minutos y se presenta hasta el 24 de abril.

Es recomendada para  adolescentes a partir de los 15 años en adelante, la obra ha tenido éxito en todos los teatros en los que se ha presentado.

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