Extorsionadores cambian método

Guadalupe Pérez/Reportera

Aunque en la Fiscalía se mantienen bajo reserva, trascendió que los extorsionadores cambiaron su modus operandi y ahora han mudado al robo de artículos, vehículos y demás, mediante engaños telefónicos, esto a raíz de los dos últimos casos que trascendieron a los medios de comunicación, en los cuales fueron víctimas un plantel educativo y una asociación.

Fuentes relacionadas a estos incidentes refieren que se han dado al menos otros dos casos además de los dos ya publicados, en donde desconocidos se hacen pasar por alguna persona con cargo público o encargados del SAT.

Por temor a su seguridad, una persona se limitó a señalar que tan sólo en su familia, ya se presentaron dos casos en donde recibieron llamadas de líneas foráneas, y extraños les tratan de sacar información; en caso de que las víctimas tengan negocios, les aseguran que irán a realizar una inspección para cumplir un procedimiento legal.

“A una hermana le llamaron diciendo que eran de Hacienda y que querían saber cuántas computadoras tenían en su local, si tenía caja fuerte y cámaras de seguridad, cosas así, pero a ella le pareció sospechoso porque le dijeron que irían a eso de las 3 de la mañana para la supuesta inspección y les colgó, pero estuvieron llamándole varias veces más y ella ya no respondió”, precisó la fuente.

Agregó que a su padre también le llamaron, pero al número del negocio con que cuenta, y con preguntas similares le aseguraron que eran proveedores de mercancía y querían saber qué tipo de producto manejaba y cuánto ganaba por día en ciertas cosas, además de ofrecerle servicios de seguridad, y para concretar el trato debía esperarlos en horarios de madrugada para cerciorarse de la seguridad de su negocio, con la supuesta finalidad de darle a conocer las fallas. Además estos pidieron un depósito de garantía que oscilaba en los 10 mil pesos, pero esto no se concretó pues la víctima también colgó.

Dichas personas no han interpuesto la denuncia por temor a posibles represalias, pues los maleantes cuentan con sus números telefónicos.

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