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domingo 5 abril 2020
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Denuncian desvío en la Ministerial

Les bajan gasolina de 1,500 a 150 pesos diarios para que se muevan en las patrullas de 8 cilindros

ADRIÁN MACÍAS/EL TIEMPO

Infectada con los mismos vicios de siempre, sigue la Policía Investigadora del Estado, lo que ha causado en fechas recientes la renuncia de varios agentes quienes optaron por no seguir aguantando las malas condiciones de trabajo a que son sometidos por el Comandante Raúl Ramos Madrigal, jefe de la corporación en toda la Región Centro del Estado.

Fue precisamente uno de estos desertores de la “ministerial” quien aseguró haber renunciado a la corporación por las largas jornadas de trabajo y sin gozar del descanso obligatorio, pero lo más grave es que estos son obligados a laborar con sólo 150 pesos diarios de gasolina, en unidades de 8 cilindros, con lo cual no alcanzan a cubrir los reportes.

Esto no debería de estar pasando, ya que desde un principio la Procuraduría entregó tarjetas electrónicas para que los encargados de las patrullas llenen el tanque de gasolina de las unidades, sin embargo, acusó al agenten Jordán, actual escolta del comandante Ramos Madrigal, de haberles retirado dichas tarjetas, y a cambio están recibiendo 150 pesos para el consumo, desconociendo dónde queda todo el recurso asignado a dicho gasto, porque es obvio que no lo devuelven a la Procuraduría, sino que de alguna manera las tarjetas son “ordeñadas”.

El quejoso indicó que son 23 las unidades con que cuenta la corporación, 8 de las cuales son Dodge Ram de 8 cilindros, mismas que se llenan con mil 500 pesos de gasolina, por lo que el presunto desvío sería de mil 350 pesos por unidad, poco más de 10 mil pesos por las 8 camionetas, sin contar los automóviles.

El problema, aseguró el quejoso, es que la ciudadanía es la que se ve directamente afectada, ya que los agentes tienen que “juntar” los robos o asaltos para ahorrar gasolina, razón por la cual siempre llegan tarde o simplemente no van.

Por otra parte, el ex agente reconoció que se cobran “moches”, sin abundar sobre las víctimas, de los cuales tienen que compartir con el mando para evitar futuros problemas, pero enfatizó que siempre los dejan “morir solos” cuando surgen dificultades.

Finalizó que a los agentes que se atreven a reclamar o quejarse por las malas condiciones laborales, son castigados y envidos a los destacamentos más lejanos, que pudieran ser Hércules o Químicas del Rey, entre otros.

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