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domingo 29 marzo 2020
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Son dos soldados los asesinos del párroco

sacerdote

La Procuraduría del Estado de Michoacán detuvo a dos jóvenes, quienes resultaron ser miembros del Ejército, como presuntos responsables del plagio y asesinato del párroco de Janamuato, José Alfredo López Guillén

VANGUARDIA / EL TIEMPO

  1. DE MÉXICO.-  El Procurador General de Justicia de Michoacán, José Martín Godoy Castro, informó el día de ayer que con la detención de dos sujetos se logró el esclarecimiento del homicidio del padre de Janamuato, José Alfredo López Guillén, cuyo cuerpo fue hallado sin vida el pasado 24 de septiembre tras haber pasado cinco días plagiado.

De acuerdo con investigaciones, los dos sujetos son elementos del Ejército mexicano.

Los detenidos y presuntos responsables del crimen fueron identificados como Vicente “N”. y Francisco “N”., quienes, según la PGJEM, estaban destacamentos en Michoacán para labores contra la delincuencia y el día del crimen, el 19 de septiembre, se encontraban francos.

El Procurador reveló que las investigaciones llevaron a conocer que el párroco José Alfredo López Guillén, estuvo conviviendo en su domicilio con sus dos victimarios previo a los hechos.

Uno de los detenidos mantenía una relación de amistad con el cura, con quien presuntamente se encontraba conviviendo junto a otras dos personas el 19 de septiembre en la casa parroquial, donde el religioso fue visto por última vez.

Por la noche, habría surgido una discusión, y ambos militares sometieron al religioso, se apoderaron de dos vehículos que estaban en el inmueble, y planearon deshacerse del cuerpo.

“Vicente y Francisco sometieron al sacerdote, a quien maniataron con unas prendas de vestir para luego envolverlo en una cobija y meterlo a la cajuela de un automóvil Jetta, propiedad de la víctima”.

La PGJE, señaló que la detención ocurrió en un operativo realizado en la zona del Bajío. A los sujetos, les fueron encontradas algunas pertenencias del sacerdote y otras evidencias que los incriminan.

“Que quede claro: los hechos investigados no fueron un secuestro, no fueron motivo de la delincuencia organizada. Los hechos investigados no se trataron de ataques a la Iglesia.

“Se trató de un hecho de convivencia social que surgió como consecuencia de las diferencias entre participantes”, dijo Godoy.

José Alfredo López Guillén, fue hallado muerto el pasado 24 de septiembre en un predio cercano a la carretera Puruándiro-Zináparo, en el occidente de la entidad.

El sacerdote fue visto por última vez la noche del lunes 19 de septiembre, cuando acudió a un establecimiento donde solicitó que le enviaran cuatro raciones de alimentos, mismas que le fueron entregadas personalmente en la parroquia después de las 21:30 horas.

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